No todos los conciertos cargan con un contexto detrás. El de Aleks Syntek en el Balboa Theatre sí: el “Total Syntek – Tour 35 Aniversario” no es solo una gira, es un repaso vivo a una carrera que ha sabido mantenerse vigente a través de generaciones.
Y justo por eso, lo que pasó sobre el escenario tuvo más de celebración que de espectáculo.
A mitad del show, Syntek ya estaba firmando autógrafos, tomándose fotos y platicando con el público. Para ese punto, cualquier formalidad había quedado atrás. Lo que normalmente se cuida en un concierto —la distancia, el orden, la estructura— aquí se rompió para dar paso a algo más cercano, más humano.
El arranque con un megamix corto funcionó como una puerta de entrada a ese recorrido de 35 años. No se trataba de impresionar, sino de ubicar al público en ese viaje, antes de soltar “Tú Necesitas” y “De Noche en la Ciudad”, donde la conexión ya era total.
El setlist apostó por una lógica más emocional que cronológica. Los medleys permitieron condensar distintas etapas de su carrera sin frenar el ritmo: fragmentos de “Mil Años”, “Sin Ti”, “Mis Impulsos” y “Más Fuerte de lo que Pensaba” aparecían como recuerdos encadenados, más que como canciones aisladas.
Pero si algo definió la noche fue la manera en que Syntek decidió compartirla. No solo interpretó su repertorio: convivió con él. Bajó la barrera del escenario, permitió la cercanía constante y dejó que el concierto se construyera también desde el público.
Uno de los momentos más peculiares llegó con una serenata improvisada. Subió a varias asistentes elegidas al azar y les cantó “Te Soñé” directamente, transformando el escenario en un espacio íntimo, casi doméstico, que rompió por completo la dinámica tradicional del show.
Y en medio de esta celebración de carrera, apareció un momento que conectó pasado y futuro: su hijo Matías lo acompañó por primera vez en el escenario, tomando la batería durante “Por Volverte a Ver”. Más que un gesto simbólico, fue una escena que le dio un peso emocional distinto a la noche, integrando lo personal dentro de un show que ya de por sí era cercano.
Musicalmente, el recorrido fue amplio y efectivo: “Historias de Danzón”, “Tu Recuerdo Divino”, “Duele el Amor”, “Bendito Tu Corazón”, “Corazones Invencibles”, “Sexo, Pudor y Lágrimas” e “Intocable” mantuvieron el balance entre energía y nostalgia sin necesidad de reinventar nada.
El cierre con “Chicas Cocodrilo” y “Viviendo de Noche” terminó de aterrizar la celebración. Para entonces, el concierto ya no se sentía como una gira más, sino como una especie de reunión extendida donde las canciones funcionaron como punto de encuentro.
Y eso es lo que hace sentido dentro de un aniversario así.
Porque el “Total Syntek – Tour 35 Aniversario” no busca demostrar nada nuevo. Busca confirmar por qué estas canciones siguen ahí, vigentes, listas para ser cantadas otra vez.
Y en San Diego, eso quedó más que claro.
También agregué comillas a los títulos de canciones para que mantenga un formato más editorial y consistente con las reseñas anteriores.
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